Viernes 05/05/2006
Hoy toca día de compras. A eso de las 7:30 nos habíamos duchado y estábamos desayunando en el Smith Bar. De allí nos fuimos directos a la estación de autobuses de Port Authority, a cambiar el voucher que llevábamos por los billetes de autobús y esperar a que saliera. En la cola veíamos a gente con maletas vacías y nosotros pensábamos que eran unos exagerados (nos equivocábamos). El autobús fue puntual y salimos de Manhattan por el Lincoln Tunnel, con lo que entramos en el estado de New Jersey, aunque después vuelves al estado de New York. Pasamos por distintos barrios o ciudades que son los típicos que se ven en las películas casas individuales con su jardín y su rampa para el coche, con la acera en la mitad del césped. De vez en cuando alguna gasolinera con un centro comercial y un McDonald’s o un Dunkin Donuts.
Luego pasamos por una zona montañosa, con unos paisajes impresionantes, el Harriman State Park. Y en una hora más o menos llegamos. El autobús nos dejó en la puerta principal y para volver teníamos varios horarios, y podíamos tomar el que quisiéramos. Entramos en la oficina central y cogimos un plano de las tiendas y unos vales descuento.
Aquello es la meca de las compras, es como un pueblo con casas de madera, con sus plazas y sus calles. Cada casita de madera es una tienda, y en total habrá más de 200. Empezamos por la primera. Entramos en Tommy Hilfiger, Polo Ralph Lauren, Calvin Klein, Armani, Escada y un montón más. Aquí entendimos el porqué la gente se llevaba las maletas vacías. La ropa está a un precio muy asequible. Compramos un montón de ropa. Íbamos cargados como burros. Entramos también en una Disney Store y compramos allí los regalos para los sobrinos. Comimos allí, en uno de los restaurantes que hay dentro y por la tarde seguimos de compras, hasta las 6, que estábamos ya reventados y decidimos coger el autobús de vuelta.
El autobús iba a tope y más con la cantidad de bolsas que llevaba la gente. El viaje de vuelta se hizo menos pesado porque fuimos durmiendo. A la llegada a Manhattan, antes de entrar al Lincoln Tunnel, otra vez la impresionante vista desde la curva.
Llegamos a la estación de autobuses y fuimos directos al hotel a dejar las compras. No era muy tarde y salimos a dar una vuelta y a terminar de comprar los recuerdos y regalos. Compramos camisetas para los hermanos y algunas cosas más. Yo me compré una estatua de la libertad pequeña, para el trabajo.
Volvimos al hotel a dejarlo todo y salimos a cenar al restaurante de la 42 con la 8ª, como tantos otros días. Esta vez íbamos con algo de pena, porque era la última cena en Manhattan, por lo menos en este viaje. Dimos un paseo muy tranquilo por Times Square y nos fuimos pronto a dormir, había sido un día agotador.